domingo, 6 de noviembre de 2011

Micropolítica


 
La edición digital del diario El país me ha propuesto una pequeña colaboración para celebrar (es un decir) la gran fiesta de la democracia de que todos disfrutaremos en fecha de tan incierto renombre como el 20 de noviembre. En la web correspondiente, servidor y otros autores nacionales y extranjeros (de habla hispana) presentamos cada uno un microrrelato cuyo protagonista son elecciones, candidatos o urnas y que no excede de los 280 caracteres, espacios incluidos. Como algunos de vosotros puede ser tan perezoso como para no cliquear en el enlace o buscarme entre el censo de microcuentistas de la página, incluyo abajo mi texto para que nada se pierda. Y recordad, amiguitos: en el primer mundo, ser libres no es un derecho, sino una obligación. Id a votar, hombre.

La urna

En aquel colegio, la lista más votada fue la de Kleenex; la seguía Scottex, y luego Colhogar y Renova. Cuando un vocal opinó que se habían equivocado de urna al contar, el presidente lo negó: sin duda, aquello era una elocuente protesta sobre el valor auténtico de la democracia.

1 comentario:

acróbata dijo...

El viejo señor Ojoescaso se acercó como cada elección al colegio de su barrio a votar, para él, excombatiente del bando perdedor, era toda una celebración democrática a la que nunca estaba dispuesto a faltar. Una vez en el colegio sufrió un repentino apretón, y dentro de su escasa visión terminó confundiendo la cabina de las papeletas con el escusado y las listas electorales con el papel higiénico. De ahí el mal olor que desprendía la urna tras depositar su voto. Para el caso casi que es lo mismo, opinaban muchos de los presentes, peor huelen después ciertas decisiones políticas y todos tragamos sin apenas rechistar.

¿Cuántos señores Ojoescaso habrá el próximo 20N en los colegios electorales?, no sé, se me antoja que muchos. En ocasiones, viendo el panorama, no es extraño el terminar confundiendo escusado y papl higiénico con la fiesta de la Democracia. En cierta medida hay fiestas que están perdiendo su esencia para dar paso a malolientes chiringuitos que maldita la gracia que tienen.

Saludos.

P.d:Me ha gustado mucho tu micro.