martes, 25 de febrero de 2014

El hombre sin rostro




Queridos amigos: deseo romper el inveterado silencio de este blog para dar una buena noticia. Acaba de aparecer en librerías mi última novela, El hombre sin rostro. Es un proyecto en que llevo trabajando desde hace algunos años y, por tanto, me hace muy feliz ver que por fin emerge a la superficie. Y que lo hace amparado por un sello por el que siento un grandísimo respeto, como lo es la editorial Salto de Página. Como aperitivo de lo que podéis encontrar en el interior, os incluyo el texto de contraportada, que también es autoría de un servidor. La portada, que espero que encontréis tan rotunda y poderosa como yo mismo, es obra de Sergio Bleda y Antonio Rómar. Como pronto haré un grand tour por las principales capitales del país presentando a la criatura, os mantendré informados, por si queréis verme en tres dimensiones y lanzarme rosas (o tomates). Ahí queda.


El Madrid de 1908 se ve sacudido por una ola de muertes inexplicables. Un profesor de biología es aplastado por el esqueleto de un dinosaurio. Un alto funcionario del gobierno se desangra en una sala de baile. Un desconocido interrumpe la vía del tren con un papel escrito a mano en la pechera. Lo único que todos estos cadáveres tienen en común es un hombre, y no cualquier hombre: el egregio Salomón Fo, el científico más brillante del reino, miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, amante de los pasteles con mucho azúcar, dotado de un cociente intelectual que supera cinco veces el de una persona normal. El profesor Fo se verá abocado, lo quiera o no, a tratar de resolver esta serie sangrienta: y al hacerlo, se internará en una tupida red de mentiras, espionaje, secretos de Estado y experimentos aberrantes que jamás deberían ver la luz pública. En su extraordinaria peripecia a través de las maravillas y horrores que promete el siglo recién estrenado, le escoltarán dos compañeros de excepción: su propia hija Irene, la más inteligente de las mujeres; el periodista Elías Arce, el más incapaz de los hombres. Comienzan las andanzas del profesor Fo: misterio, aventuras y ciencias puras.



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