jueves, 27 de mayo de 2010

Sesión continua



El mundo se emite en sesión continua, autorizado para todos los públicos, ininterrumpidamente de ocho de la mañana hasta el cierre del establecimiento. Si el proyector no se atasca antes o la película no se quema, el espectador tendrá ocasión de contemplar todas las escenas de que hablan las críticas de los periódicos y aun otras más extravagantes. Un hombre que se veía venir el futuro en las películas del cine de su barrio. Un científico loco que creó un doble de sí mismo para soportar la convivencia con su familia. La anciana más anciana del mundo, que ya era vieja cuando se inventaron las moñas y los jazmines. Una casa blanca junto al mar de la que no se puede huir. Un hombre santo que viajó al infierno para enterarse de que toda su vida había estado en él. Un imperio remoto donde los funcionarios transcriben todo lo que sucede y aun lo que queda por suceder, por si las moscas. Un coche que regresa a casa en la noche y se cruza con una sombra en una curva, igual que en el cuento aquel. Adulterios. Crímenes. Mentiras, por supuesto, y alguna verdad. A lo mejor algo de terror, o de risa, eso depende de cómo se vea. La emisión es a todo color y, en ciertas partes del metraje, en formato de tres dimensiones. Puede comer palomitas y atrapar la mano de su vecino de butaca, si así lo desea. Sólo una cosa no le estará permitida: nunca ha de cerrar los ojos.


El próximo 1 de junio se producirá el estreno planetario de Sesión continua, mi primer libro de cuentos, que podréis encontrar en cualquiera de las librerías que rodean vuestros domicilios o centros de trabajo. Edita Algaida, cuesta 8 míseros euros y promete (puedo prometer que promete) horas de distracción sin cuento. Aunque aún no haya desembarcado en los escaparates, mi amantísimo Javier Mije ya le ha dedicado aladas palabras en la reseña de hoy de Estado Crítico. Gracias mil, Javier. Y al resto de la humanidad: corred a agotarme la edición, si no os importa.

4 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Siempre es una buena noticia la edición de un libro de cuentos. Enhorabuena Luis. Pondré mi granito de arena para que la edición se agote pronto.

Un abrazo.

César dijo...

Si cada novela que uno publica es como un hijo que nace, ¿una antología de relatos equivale a un parto múltiple?

Felicidades. Lo compraré.

Jorge dijo...

Prometo comprarlo y leerlo claro, además por el precio de una ración de caracoles...

Araceli Esteves dijo...

La cosa promete.